2. Grotesco
Al siguiente día, tan pronto Deathmask llegó al patio de Piero, fue reprendido por haberse ido temprano la tarde pasada; así que se le fue impuesta la tarea de limpiar los cuerpos que no habían sido reclamados todavía.
Con guantes, un cubre bocas y overol negro, el italiano trabajo todo el día entre viseras, mierda, sangre y fluidos corporales en descomposición. Se le había prohibido salir de aquel sitio frio hasta que todos esos cuerpos estuvieran vacíos por dentro o completamente armados. Había unas cuantas manchas en su rostro y por todo el piso. La sierra siempre hacia qué la sangre salpicara, así que a toda esa tarea tenía que sumarle el limpiar el piso y las paredes.
Ray había abierto la puerta, debido al olor y rastros de sangre en el suelo se negó a entrar la habitación, por lo que Daemon tuvo que acercarse hasta el marco de la puerta, Deathmask se quitó el cubre bocas y un guante, entonces pudo dirigirse él, enseguida este le dijo:
—Oye amigo, ¿puedes cubrirme con esta dirección? ¡Será muy fácil!, al parecer un tipo cayó en un pozo de agua. —
Le sonrió y entonces guiñó el ojo haciendo un ademan con la cabeza con dirección a los escritorios, Deathmask pudo observar sentada sobre su lugar a una joven de cabellos rubios. Estaba usando una minifalda y parecía estar realmente impaciente por recibir atención, tenía bonitas piernas, pero a simple vista no era más que una prostituta de bajo costo con perfume y maquillaje barato.
— Puedes tomar cualquier cosa y decirle a Piero que el resto se ha convertido en comida para peces. — explicó entregándole una nota donde había anotado la dirección del lugar a la que tendría que acudir. Deathmask no pudo negarse, el tomar el papel fue una mala decisión. —¡Prometo cubrirte la próxima vez! —
La dirección a la que se había dirigido era muy cerca del área rural de San Fabiano, el transcurso del viaje era alrededor de una hora y cuarenta y cinco minutos. Al llegar allá, se encontró con el hombre que había llamado a la agencia, este le explicó que todos los días acudía a un antiguo pozo para extraer agua, sin embargo, que esta vez algo extraño había aparecido en el balde.
Aseguraba que el agua olía a podrido y tenía un color negruzco, además, que tenía cabellos y que alguna vez llegó a observar lo que parecían ser pedazos de carne hinchada por el agua. Deathmask estaba solo, ni Ray, ni Georg lo habían acompañado esta vez, el solo tenía que hacer el trabajo de peritaje y hacerse con el supuesto cuerpo.
Con todo el trabajo que debía realizar por sí solo, ya había obscurecido, lo cual dificultó un poco más su labor, además, había comenzado a llover, tenía que cumplir con su tarea, así que antes de que pudiera complicarse más su día, Deathmask entró en el estrecho pozo de agua gracias a una escalera de cuerda.
Muy cerca del fondo, enredado en una vieja sabana, lo que parecía ser realmente un hombre se encontraba atrapado. Daemon tomó una fuerte bocana de aire y se zambulló, sin ninguna forma para ver, Deathmask no pudo hacer más que abrazarlo con fuerza y enseguida tiro de él para llevarlo consigo hasta la superficie, pero sus intentos fueron en vano. Deathmask volvió a la superficie para tomar nuevamente aire.
Daemon tuvo una idea, anudar el extremo de la soga que sostenía el balde para sacarlo. Entonces volvió a zambullirse, asegurando la cuerda al bulto en el fondo. Estaba cansado, la cabeza le dolía, quizás debido a la rapidez con la que había vuelto, la tenue luz en la boca del pozo no lo dejaba ver bien, así que, arriesgándose a haber tomado cualquier basura, tomó la escalera de cuerda y trepó hasta el borde.
Enseguida tiro con todas sus fuerzas para extraer el cadáver, y aunque fue difícil por más de dos intentos, finalmente el agarre del fondo cedió por completo, poco a poco fue subiendo lo que había en el fondo enredado con la sabana vieja y desgastada.
Al extraerlo, lo descubrió de aquella prenda, Deathmask tosió un par de veces, el hedor a carne muerta y descomposición no tardó mucho en ahogarlo, por primera vez el ver a alguien muerto le causó un asco terrible, y no es debido a que no estuviese acostumbrado a estar de cerca de un cadáver, sino que la impresión de haber visto el estado del mismo lo abochornó. La gran mayoría del cuerpo parecía haber servido de alimento para los peces que habitaban en el fondo del pozo, tenía lama y su piel estaba ligeramente ennegrecida y tensada a los huesos.
El tejido que lo cubría era mínimo, le faltaba un ojo, tenía la dentadura a medias y sus piernas estaban raquíticas por demás. Quizás un par de meses más bajo el agua y hubiera estado completamente en los huesos. Sin embargo, pudo deducir al primer momento que el sujeto llevaba bajo el agua más de un año y medio. Deathmask lo metió en una de las bolsas con cierre y enseguida lo puso en la parte trasera de la camioneta. La lluvia se había intensificado, sus botas se habían enfangado y correría con suerte si la camioneta no se atascaba.
En el estacionamiento de la pensión, Deathmask apago las luces de la furgoneta. Aguardo un par de minutos antes de bajar. Suspiro profundamente y entonces lo hizo.
Toco a la puerta del apartamento esperando a que la chica atendiera, ella no demoró mucho, le recibió con una sonrisa y le ayudo a entrar.
Enseguida Erda le ayudo con la enorme bolsa negra que llevaba sobre el hombro, ambos se desplazaron hasta la habitación y la colocaron sobre la cama. La joven chica pego un salto sobre la cama y no tardó en deshacerse de la bolsa, se sorprendió al ver el interior, más no se asustó. Soltó una carcajada como una pequeña niña al recibir el obsequio que tanto había deseado.
Rápidamente Erda lo tocó, el cadáver era viscoso y estaba cubierto por una especie de secreción que si bien no podría diferenciar qué era, cuando separaba sus manos parecía que estaba cubierto de baba, pues se llegaban a formar unos cuantos hilos transparentes entre el cuerpo putrefacto y su piel. El poco tejido parecía ser de plástico, era marrón y negruzco, Erda pensó primero en que su aspecto era como el de un muslo de pollo al cual había llegado hasta la parte nerviosa al ser recientemente mordido.
Enseguida los dos jóvenes se encargaron de deshacerse de la bolsa por completo y tender el cadáver sobre la cama, poco tardo en que el difunto dejara el rastro sobre el colchón. Deathmask sonrió y miro a su pareja, la tomó por la cintura y la besó con pasión, Erda respondió del mismo modo, mordisqueando su labio inferior e introduciendo la lengua en la boca del masculino.
Deathmask rodeó sus brazos alrededor de la diminuta cintura, permitiéndole acomodar a la femenina sobre el regazo, el italiano introdujo ambas manos en el interior de la prenda inferior femenina. Sostuvo sus glúteos con fuerza masajeándolos por debajo del short, provocando un poco de excitación en Erda.
Deathmask estaba desnudo sobre la cama, su mano derecha acariciaba y estimulaba su propio miembro, esperando que rápidamente este se erectara. Erda también estaba completamente desnuda, sus pechos estaban ligeramente endurecidos, su rostro demostraba un intenso deseo, se mordía los labios observando fijamente a Deathmask mientras se masturbaba, enseguida levantó la mano derecha y le mostró un dildo de plástico, era grande, tanto como el miembro real de Deathmask, lo llevó hasta su boca y lo lamió, su novio la observaba fijamente deleitándose con la escena.
Enseguida la chica lo introdujo a su boca, simulando los movimientos de penetración; adelante y atrás, el miembro de plástico entraba una y otra vez a su boca hasta tocarle la garganta. Estuvo a punto de atragantarse un par de veces debido a lo profundo que estaba yendo con el artefacto. Pero aquello sólo lograba excitarla muchísimo más que antes.
Una vez que sus pechos estaban erectos y el miembro de su pareja tan duro como ningún otro, Erda se subió a la cama. Se posicionó encima de la pelvis del cadáver, y con cuidado colocó el miembro de plástico debajo de ella. El dildo pareció haberse atorado entre un pequeño espacio entre el tejido y el hueso más grande de la cadera, pues no volvió a moverse de ese sitio.
Poco a poco Erda hizo que el pene de plástico se introdujera en su cavidad vaginal, acto seguido, su novio se posicionó por detrás suyo, y de igual forma introdujo su miembro en la cavidad rectal: la menor empezó a gemir por lo alto, recargó su cuerpo sobre el pecho del cadáver, dejando elevado su trasero, Erda comenzó de inmediato a mover su cadera en movimientos circulares, el masculino le tomó por la cadera para así comenzar con las penetraciones.
La menor dejo escapar un agudo grito, aquella intromisión había sido lo suficientemente ruda para hacerle llorar, sin embargo, el placer lo compensaría momentos después, lo ancho de su miembro hacia que sus glúteos difícilmente se cerrarán, sentía como el más mínimo movimiento la haría desgarrarse, era perfecto, le encantaba.
El cuerpo de Erda parecía rechazar el miembro de Deathmask, sin embargo, cada que ella lo rechazaba, Deathmask ejercía un movimiento que lo hacía entrar nuevamente haciendo que cada vez más Erda se excitara por completo. Enseguida el hombre dio inicio a una serie de constantes embestidas, donde su miembro entraba y salía de la cavidad rectal de su novia, mientras que, al mismo tiempo, la vagina de Erda era llena por el dildo de plástico.
Erda comenzó a besar el rostro putrefacto del difunto, pasaba su lengua de arriba abajo, inclusive se atrevía a morderlo mientras no paraba de gemir. La chica alcanzo a lamer parte del globo ocular que aún se encontraba en la cuenca. Sus endurecidos pechos se restregaban contra el viscoso cuerpo; los orificios de las costillas hacían ligeros rasguños en sus pezones, Erda estaba completamente excitada, no podía hacer más que mover sus caderas para sincronizar los movimientos que llevaba junto a su pareja.
El sonido de la piel contra la piel era lo único que se escuchaba en aquella habitación, no podría haber más, Daemon ejercía demasiada fuerza con cada movimiento de sus caderas, quería hacer lo posible por llegar hasta el rincón más profundo de su novia.
Los jadeos casi mudos venían acompañados del nombre de Daemon hasta que, en un último movimiento del hombre, hizo que el falo se restregará contra la cavidad anal, liberando así un pequeño chorro de líquido blanco, la menor respondió con una sonrisa esparciendo aquel líquido con los dedos donde luego los llevaría hasta la boca. Lamió completamente las falanges, sintiendo el sabor ácido del semen de Daemon, seguido de eso beso nuevamente los labios del muchacho, estaba exhausto, respirando entrecortado.
Erda se puso de pie, mientras el éxtasis aún estaba en su punto cúspide, se sentó sobre el rostro del cadáver y lentamente comenzó a moverse de adelante hacia atrás, dejando que la carne seca y parte del desfigurado rostro se restregara en su entrepierna. Al poco tiempo, la joven expulso sus fluidos en medio de un largo gemido.
El filete estaba sobre el sartén, y el sartén sobre la parrilla, Erda lo presiono un poco de los bordes para que se amoldara a la forma del recipiente. Después de unos cuantos minutos apenas tenía una pequeña costra marrón por ambos lados, significando que se había cocido la primera capa. Erda lo sacó del fuego y lo colocó sobre el plato de Daemon, se encorvó un poco y dejó un beso sobre sus labios.
Deathmask correspondió, y en cuanto la chica se alejó de él, este le palmeó con fuerza el trasero, enseguida ella se sentó en la silla frente a él. Ambos comenzaron a degustar sus platos, ambos cortes bañados en salsa inglesa, el de él con pocas gotas de sangre.
Mientras merendaban Deathmask no perdió de vista a su mujer; comenzaron con ese juego de miradas lascivas que hacían tornarse más erótica la situación, seguramente más tarde ambos se encontrarían nuevamente teniendo sexo en su cama, aunque esta vez, no incluirían al hombre desconocido, pues éste había sido colgado en la pared, con un tazón a sus pies, para que todo residuo se agua pantanosa, moho, bacterias u otros fluidos escurrieran.
Ambos sujetos permanecieron en silencio mientras comían, Deathmask lucia peculiarmente cansado tanto que llego a bostezar un par de veces mientras trataba de darle un mordisco a un trozo de su jugosa carne.
Alrededor de una hora y media había transcurrido, Erda y Daemon estuvieron platicando sentados en el pequeño comedor aun después de haber terminado de comer. Enseguida el chico se levantó del lugar, dirigiéndose hasta la habitación. Se sacudió un par de veces los ojos y después se metió bajo las sabanas. Erda por su parte permaneció en el mismo sitio, observando desde la pequeña cocina hacia el rincón donde yacía colgado el cadáver.
Sonrió de lado y entonces inhalo profundamente el cigarrillo entre sus dedos, dejando que el humo consumiera totalmente su interior.
Aquella mañana Daemon se despertó temprano, tenía que llegar antes al trabajo para seguir con sus labores, el haber cubierto a Ray en aquella recuperación le había hecho perder muchísimo tiempo. Seguramente si Piero o Georg entraban al cuerpo frio pensarían que se perdió durante la tarde. Con tantas penalizaciones al poco sueldo que percibía, Deathmask no se podía dar el lujo de cometer otro error y ser despedido.
Se tomó el tiempo de prepararle a su mujer un par de huevos rotos, puso a freír unos cuantos trozos de panceta, y dos rebanadas de pan. A pesar de no tener muchas cosas materiales, Deathmask se encargaba siempre de rellenar la alacena, y aunque sabía que Erda no era fanática de la comida, ella amaba esos gestos por parte suya.
Erda nunca fue una chica la cual amase las tareas de la casa, ella era muy joven cuando se embarazo, así que no tuvo el suficiente tiempo para aprender de las labores domésticas, los platos siempre estaban sucios sobre el fregadero, había residuos de comida y manchas sobre la mesa, además, la ropa con la que se vestía casi nunca estaba limpia, por eso, de vez en cuando Daemon apestaba a sudor y ella simplemente vestía en bragas. Sin embargo, esto no resultaba un problema para él, pues este la amaba como nunca antes había amado a nadie más.
Daemon negó un par de veces y entonces escucho que la tostadora arrojo los panes, este los coloco al costado del plato, lleno un vaso de jugo de manzana, y con cuidado llevo ambos hasta la mesita de noche a lado de su cama.
Erda aun dormía plácidamente, así que el chico no vio la necesidad de despertarla, este, por el contrario, deposito un beso sobre sus cabellos castaños y enseguida se retiró para ir a trabajar.
Tan pronto Deathmask llego a su trabajo, se dirigió rápidamente al cuarto frio en la parte de atrás; sabía que además de seguir con sus tareas atrasadas, este podría evitar a Ray y sus preguntas acerca del trabajo de recolección que le había dejado la tarde anterior.
Suspiro profundamente al entrar a aquel cuarto frio, se vistió de nuevo con el overol, este apestaba terriblemente, más no le importo, se colocó una mascarilla de plástico a la altura de su boca, y acto seguido se encargó de abrir, cercenar y vaciar los cuerpos que yacían en el congelador y en las mesas de muestreo, concentrándose únicamente en cumplir con la tarea impuesta.
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