4. Las lagrimas de Atenea

Ha pasado una semana desde la batalla de los 12 templos. No han llegado noticias de la recuperación de Seiya y los demás a la mansión Kido. Preocupado por Saori, que se ha confinado en su habitación, completamente sola, Tatsumi, Jabu y los demás de vez en cuando la han ido a ver, pero ella sólo les devuelve una sonrisa artificial y cristalina. 

Desde ese día, Saori ha recordado aquellas palabras que Mu le dijo (el amor de Atenea no puede ser dedicado a un solo Saint ... el amor de Atenea debe ser para todos, por igual ...). A pesar de que las palabras de Mu son desagradables de oír, le han hecho darse cuenta claramente de que ella está empezando a amar a ese Saint, pero Saori no reza solamente para ese Saint, ella ora con todo su corazón para que todos ellos se recuperaren. Sin embargo, cuanto más ora, más nota el peso de las palabras de Mu en sus delgados hombros, (¿Atenea no puede amar a una sola persona? ... El verdadero amor de Atenea es ...), Saori siente que el destino cae sobre ella como una pesada cruz que debe llevar. 

A pesar de que Saori está en esa condición, Kiki la llevó al jardín. 

—¡Si no se anima, Seiya y los demás tampoco sanarán bien! ¡Hey, mire! — 

Kiki estaba colgando de una rama de un abeto cercano. Quería girar alrededor de la rama como si fuera una barra horizontal y aterrizar perfectamente, pero aterrizó perfectamente sobre su culo, 

—¡Ah ah! ¡Tal vez por eso la gente me sigue llamando Appendix Kiki! —

Ese exagerado suspiro de Kiki y el verlo probando de intentar animarla, finalmente hizo reír a Saori. El ver a Kiki recostarse contra el abeto, sonriendo mientras estaba allí sentado, hizo que un recuerdo lejano volviera a la menoría de Saori.

...Cuando Seiya era aún muy pequeño, siendo entrenado estrictamente aquí en la Mansión Kido, Saori recuerda verlo como a Kiki junto a ese mismo árbol. Como las ramas estaban repletas de innumerables hojas durante todo el año, incluso en los días de sol fuerte, Seiya podía sentarse junto a las raíces bajo una buena sombra, e incluso si de vez en cuando las hojas hacían mucho ruido a causa de los fuertes vientos, su corazón probablemente era consolado en ese lugar. No, incluso cuando era muy pequeño, Seiya quería llegar al cielo como las estiradas ramas del árbol, deseando vivir libremente. 

Un día, debido a que uno de los candidatos para Saint cometió un error, todos ellos fueron castigados, incluido Seiya y los demás. No se les permitió comer durante todo el día. Seiya estaba sosteniendo su estómago vacío bajo el mismo árbol. 

—¡Seiya, levántate! —. 

Saori muestra un sándwich de lujo a Seiya, que probablemente nunca habría visto antes, con una pieza muy gruesa de jamón. ¿Por qué sentía ganas de hacer eso?, ella realmente no lo sabía. Pero, no importa cuántas veces se lo ofreció, Seiya nunca extendió su mano y siguió mirando hacia otro lado. 

—¡Levántate! Seiya— 

—¡Yo no soy tu perro al que sólo puedes dar de comer! —

—Seiya—. 

Saori miró fijamente a Seiya, arrepentida. Aunque sintiendo un toque de soledad en sus ojos, Seiya todavía miraba hacia otro lado enfadado y murmuró: 

—¡No debería ser el que comiera! Shiryu, Shun y los demás, también, están tan hambrientos como yo. Así que, ¿por qué sólo yo...? —

—¡Seiya, idiota! Si no lo quieres, te lo daré de esta manera—. 

Saori lanzó el sándwich a los pies de Seiya y se alejó rápidamente sin darse la vuelta. Ella no se volteó porque sintió que Seiya vería en sus ojos lo apasionada que estaba.

Ahora, si bien, no como Atenea, sino como una niña, si Saori tuviera que decirle a Seiya lo que sentía por él en su corazón, seguramente respondería de la misma manera: 

—Yo... —, 

—Sólo yo—. 

Pero ahora, ella entiende claramente el significado de la pasión que sintió, (porque Seiya era así, es por eso que yo...) 

Saori sigue recordando con entusiasmo las palabras de Seiya. Para salvar la vida de Saori, no sólo Seiya, sino Shiryu y los otros tuvieron que padecer lesiones profundas, incluso ahora en la —Primavera de Atenea—, están luchando con fuerza entre la frontera de la vida y la muerte ... 

—¿Qué pasa, señorita...? —

Con los ojos inquietantes, la voz de Kiki trae a Saori de vuelta. Ella sonríe con todo su esfuerzo para aliviar a Kiki. 

 —Uhm, uhm, estoy bien, Kiki. Volvamos ahora—.

En ese momento, Saori no se dio cuenta de que una ráfaga de viento frío que contenía un poderoso Cosmo sopló a través de algunas flores que florecían en un rincón del jardín, y las congeló como flores secas. 

Y... 

—¡Señorita Saori... algo importante ha sucedido! —. 

Tatsumi, Jabu y los demás se apresurarán desesperados para comunicarle a Saori noticias urgentes de Santuario, que alguien ha derrotado a Aldebarán de Tauro. 

—¡Alguien como Tauro habría sido derrotado de un solo ataque! —.

 A excepción de Seiya y los demás, es de sentido común que sólo un Gold Saint puede derrotar a un Gold Saint, pero, incluso si alguien pudiera dar puñetazos a la velocidad de la luz como Aioria de Leo, no hay forma de que pueda derrotar a Aldebarán de un solo golpe. 

—¿Quién pudo hacerlo...? —

Al mismo tiempo que Jabu murmuró eso, un feroz aire frío atraviesa las ropas de todos y perfora su piel.

—Usted debe ser Atenea, ¿verdad? —, dice un hombre con la cabeza inclinada hacia abajo y arrodillado respetuosamente sobre una rodilla, dentro de una ráfaga de tormenta de nieve, llevando algo parecido a un Cloth (God Robe) sobre su cuerpo. Con ojos afilados, fríos y penetrantes, mirando a Saori, se presenta a sí mismo: —Dios guerrero de Asgard, Estrella Zeta, Syd de Mizar. — 

Syd le confirma la terrible noticia de que fue él quien derrotó a Aldebarán, o en otras palabras, que Asgard le está declarando la guerra al Santuario, pero no sólo eso, sino que ha venido audazmente para asesinar a Atenea. 

—Ahora, Atenea ... es tu turno ... —

Enrabietado, Jabu lanza un puñetazo en dirección de Syd,

—¡Cállate!, yo voy a proteger a la señorita! —

—¡Toma esto! —, Geki, Ichi, Nachi y Ban sigue el ejemplo de Jabu 

—Ustedes peces pequeños no tienen ninguna utilidad aquí! —. 

Con sólo un ligero parpadeo de la mano de Syd, su puño congelante atraviesa el suelo creando arañazos similares a garras de tigre. Atrapados en este ataque, Jabu y los otros vuelan por los aires como hojas

 —No ... no me subestime—, 

Jabu intenta por todos los medios dar un paso atrás, pero ya es evidente para cualquiera quien va a ganar

—¡Ja!, ¡si quieres morir, te enviaré al infierno primero para que puedas darle la bienvenida a Atenea! —. 

Justo en el instante en que Syd estaba a punto de lanzar el ataque con el que derrotó Aldebarán, Viking Tiger Claw, una cadena aparece volando por el aire y detiene su ataque.

—¡Quién! —

 Con la mano envuelta y estirada por la cadena, no creyendo a sus ojos, Syd ve a un joven tan bello como una chica que sale de entre un grupo de árboles. 

—Shun de Andrómeda—, dice Shun vestido con su nueva Bronze Cloth. —¡Y ahora! ¡Es muy valiente de tu parte venir solo a tomar la vida de Atenea! Pero, no voy a permitirte que toques a Saori, incluso con un solo dedo—, 

en lo alto, por encima, desde el techo de la mansión Kido, Seiya salta por los aires, y viene volando hacia abajo, aterrizando frente a Saori, —todo va a ir bien ahora, Saori! —. 

—Seiya ... —

Saori está sorprendida porque Seiya, al igual que Shun, lleva su nueva Cloth de Pegaso. 

Es natural que ella se sorprenda. Hasta hace unos pocos días, Seiya y Shun estaban morando entre la vida y la muerte. A pesar de seguir con vida, no habría sido raro que ellos se tomaran unos meses para recuperarse. 

—¡Déjeme decirle que no somos fantasmas! ¡Parece que el Rey del Infierno nos odia! —. 

Al ver la expresión de Saori, Seiya se ríe pícaramente. Al verlos tomarse su tiempo con esto, el orgullo de Syd como el más poderoso guerrero de Asgard es herido duramente, y despierta su espíritu de lucha.

—Tú eres Pegaso ... ¡Muy bien!, te haré saber muy bien lo diferente que son los God Warriors de Asgard comparados con los Saints de Atenea! —

 Tras alejar la cadena de Shun, Syd corre hacia el grupo de árboles como contestando el desafío de Seiya. Al ver la oportunidad, inmediatamente Seiya lanza un puñetazo con todas sus fuerzas:

—¡Toma esto! —. 

El poder y la velocidad de ese golpe se ha incrementado desde hace tiempo. Sin embargo, las heridas en el cuerpo de Seiya no han sanado completamente, por el contrario, la dura lucha en los 12 Templos había hecho crecer su Cosmo un paso de gigante. No obstante, Syd responde con un golpe y un movimiento del nivel de los Gold Saints. La perforación del golpe se parece a los que fueron lanzados por el hombre que atacó recientemente a Ikki, pero Syd todavía no conoce la existencia de ese hombre ensombrecido. [En realidad sí, pues como se revela más adelante en el anime Syd ya sabe que su hermano Bud está vivo y que se esconde en secreto] 

—Este es un Dios guerrero de Asgard... Aun así, ¿cómo emana un Cosmo frío tan poderoso! —, afectado tan sólo un poco por los golpes glaciales de Syd, Seiya ya siente el paso del frío a través de su nueva Cloth hacia el centro de su cuerpo. 

Seiya lanza finalmente su ataque más poderoso, —¡Pegasus Shooting Star Punch! —. 

Al mismo tiempo, Syd lanza su terrible ataque —¡Viking Tiger Claw! —, una cantidad infinita de estrellas fugaces y garras de tigre se mezclan y ambos son proyectados lejos. 

Los arañazos afilados y fríos en el nuevo Cloth de Seiya son suficientes para que él se dé cuenta de lo feroz que es Syd, —si este ataque hubiera sido dirigido sobre Atenea... ¡Saori! —

De pie de nuevo con rapidez, Seiya hace arder su Cosmo, que le rodea aún más, y se coloca de nuevo en posición. 

—¡Syd de Mizar! ¡Vamos a resolver esto ahora mismo! —

—¡Eso es lo que quiero! —

Seiya sabe que Syd elevará el frío Cosmo que le rodea al máximo también, —esta vez, después de que los ataques se intercambien, uno de nosotros va a morir— 

Seiya, que ha pasado por muchos campos de batalla, estaba a punto de avanzar sólo por instinto cuando... 

—¡Espera, Seiya! —, la penetrante voz de Ikki, quien acaba de aparecer, detiene a Seiya. 

—¿Por qué me detienes, Ikki?, este hombre vino a quitarle la vida a Saori! —

—La vida de Atenea no es algo que se quita con facilidad... mientras los Saints de Atenea estén aquí! —, las palabras de Ikki no se dirigían hacia Seiya sino hacia Syd, 

—¡Nosotros, que hemos morado en las profundidades de la muerte... nuestras vidas no deberían desperdiciarse para nada! —

 —¡Para los próximos combates, Seiya! —. 

Shiryu y Hyoga aparecen uno detrás del otro, dirigiéndose a Seiya, lo que ejerce presión sobre Syd, que tiene un ardoroso espíritu de lucha.

—¡Muy bien, entonces ... el momento vendrá en el que los God Warriors arreglen las cosas con ustedes! ¡Cuando llegue ese momento, voy a disfrutarlo!, Seiya de Pegaso—. 

Tras irse Syd, el aire frío que circulaba alrededor desapareció con el viento. 

—Uhh... —, gime Seiya, ahora que la tensión se ha ido, siente la conmoción producida por el ataque de Syd cuando le atravesó su Cloth. 

—¡Seiya! —, 

Saori, preocupada por Seiya, corre hacia él, pero, sorprendentemente, observa que Seiya muestra una sonrisa brillante. 

—¡Está bien! Saori. Pero, si no hubiera llevado esta nueva Cloth de Pegaso, ¿qué me habría ocurrido...?, gracias a Mu y a los demás, en fin ... —

—Mu y los demás caballeros de oro... —

Saori es informada que los Bronze Cloths fueron resucitados por la sangre de Mu y los demás caballeros de oro. Normalmente, para los seres humanos, la pérdida de un tercio de su sangre conlleva una muerte segura, pero los Gold Saints tuvieron que dar la mitad de su sangre es casi como si estuvieran jugando con sus vidas, para poder infundir una nueva vida a los Bronze Cloths muertos de Seiya y los demás caballeros de bronce. Y, no fue hace mucho que se intercambiaron golpes, arriesgando sus vidas, contra Seiya y los demás en la batalla de los 12 templos, ahora habían resucitado las armaduras de sus antiguos adversarios ... esto produce un serio shock en el corazón de Saori.

Con el alentador —amor— de Mu y los otros Santos de Oro, Seiya y los otros caballeros de bronce, con su invencible Cosmo, responden a su —amor— con la superación de la muerte. —Y, a cambio, como Atenea, ¿qué he hecho por Seiya y los demás? —, mientras que, por un lado, Saori siente total vergüenza, por el otro, ella por fin entiende el significado completo de las palabras de Mu sobre —La Primavera de Atenea—.

No es que ella no pueda amar a un solo Saint o que no se le permita amar a una sola persona, sino que ella tiene que amar a todas las personas. Las lágrimas de la estatua de Atenea que salvan a los Saints heridos son como los rayos del Sol que brillan sobre toda la tierra, algo que está animando a todos, por igual.

Saori viviría una vida fácil sólo como una chica normal y Seiya y los demás son sólo chicos también, pero ellos viven sus vidas haciendo frente a cada uno de los duros y propios destinos que se les ha asignado, en sentido estricto. Y ahora, lo que necesitan es el gran poder del amor, el amor de Atenea, por igual.

Saori ya no está perpleja. Mientras ella se arrodilla y le da una mano a Seiya, se dirige con su corazón a los caballeros de oro en el lejano Santuario: 

—¡Gracias Mu, Gold Saints! Prometo trabajar duro y no perderlos a todos ustedes, amando a todas las personas... —

—¿Saori? —, al mirar Seiya con asombro a Saori, lágrimas desbordantes de Saori caen en la palma de Seiya. En un instante, Seiya siente que todo su cuerpo se llena de una calurosa energía vital.

Desde ese mismo momento, Saori luce una sonrisa como la bella, noble y brillante estatua de Atenea que protege a Seiya y todos los Saints.

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