4. Un nuevo rival
Un brillo retomó nuevamente el rostro de Shun.
—Tsc. Ahora pareces una persona feliz— Tatsumi continuaba murmurando. En la noche,
Shun se acostó temprano en la cama, aunque no consiguió dormir profundamente.
—En este momento mi hermano puede estar en cualquier
lugar. ¿Sera que duerme en una cama suave y limpia? Desde que su destino fue
intercambiado por el mío, el paradero de mi hermano es constantemente
desconocido. Si todo pudiera ser borrado...hermano, perdóname—.
El rostro de Ikki iba desapareciendo de los recuerdos de
su mente. Sin soportarlo más saltó de su cama y abrió una ventana. Una estrella
brillaba en el cielo.
—Ahh... ¿Una estrella tan brillante en Tokio? Seguramente
mi hermano también puede ver esas estrellas... Algún día estaremos juntos,
observando esta Estrella de Andrómeda subiendo por el cielo, lentamente, espero
ansiosamente ese momento—.
Su expresión había cambiado rápidamente. —Este cosmos
ofensivo que siento...—.
Bajo la luz de las estrellas, saltó por la ventana,
deprisa, manteniendo los ojos en el amplio horizonte. Todos sus músculos
estaban en tensión.
—Como Seiya no está aquí, debo defender a la joven Saori—.
Había reconocido el bello planetario de Mitsumasa,
subiéndose sobre su cúpula. Veloz, el cuerpo de Shun corrió desde el
planetario, una ventana estaba cerca. Entonces, cortando la respiración,
confirmó sus sospechas. Sobre el planetario había una imagen, y entonces la
reconoció. Una gota de sudor se escurrió por su rostro.
— ¿Que? como.... ¡la armadura de Fénix! Pero no... No es
posible—. Esa figura emanaba un cosmos
contaminado de maldad....
Shun no creía que pudiera ser posible. De todos modos, en
pos de la protección de su diosa, arriesgaría su vida en cualquier momento. Y
esta era la hora. El propio Ikki había dicho antes tales palabras, y entonces
su cosmos se expandió rápidamente.
—Por favor, detente hermano—.
Nada. La figura en el tejado estaba completamente
callada.
—Si no vas a decir nada, ¿qué quieres que haga? —.
—....—.
El cosmos del oponente lo obliga a desafiarlo.
Gradualmente la respiración de Shun se alteraba, sin que se diera cuenta de
ello. El fénix del tejado extendió su mano derecha. Y abruptamente, venidos de
la nada, cuatro sombras aparecieron a su alrededor, en auxilio del fénix.
—Idiota... No te asustes, esta no es tu armadura de Andrómeda.
Ni las armaduras de Pegaso, dragón o cisne... ¡Nosotros somos caballeros negros!
—.
Por último, el Fénix negro se pronunció:
—Ahahahaha... Shun, finalmente pareces haber dado cuenta.
No soy tu hermano, Ikki de Fénix, que anteriormente había comandado a los
caballeros negros—.
—Fénix negro...—.
Shun limpió con su mano el sudor que le escurría por su
rostro.
—Ikki, aquel que sobrevivió en la Isla de la Reina
Muerte. Que en aquel entonces intentó conquistar al mundo. Ese fénix ahora
mismo puede estar en cualquier lugar—.
—Sin embargo, lamentablemente mi hermano no está aquí—.
— ¿Como? —.
—Nos separamos hoy durante la lluvia—.
—Uhum. Él es una buena persona, yo lo sé. Solamente fue víctima
por dar su sangre en tu lugar—.
El fénix negro nuevamente hizo una señal, elevando su
mano derecha.
Las cuatro figuras saltaron al cielo, acercándose
peligrosamente a Shun.
—...—.
Shun no está protegido por la armadura de Andrómeda, ni
la tenía a su alcance.
Aunque las famosas cadenas de Andrómeda puedan formar una
defensa inquebrantable, tan fuerte que ni una hormiga pudiera atravesarla, sin
su vestimenta completa Shun estaba en una posición crítica.
La cadena negra del Andrómeda oscuro voló hacia Shun.
Shun saltó alto, escapando del ataque.
Entonces, Andrómeda negro con una sonrisa en su rostro
dijo:
—Te tendrás que enfrentar al dragón negro, cisne negro, Pegaso
negro, y claro, a mí, el Andrómeda negro—.
Dragón negro gesticuló rebajando la cabeza. Así, el Andrómeda
negro se dirigió hacia Shun, manteniendo cautelosa distancia, parloteando y
gritando con natural arrogancia:
—Trae tu armadura Shun, y comprobemos cual es la mejor
cadena—.
—Yo te espero—.
Shun había aceptado la oferta, pudiendo vestir su cuerpo
con la armadura de andrómeda.
Luego de vestir su armadura, se pone en posición de
defensa.
Ambos elevan su cosmos, andrómeda negro comienza su
combate contra Shun de andrómeda.
Saltando muy alto, bajo el brillo de la luna creciente,
se escondió y lanzó por debajo una fuerte ráfaga de viento negra.
Como haciéndose más fuerte bajo la luz de la luna, por
entre las nubes dos cadenas descargaron un —kira kira— y un brillo. Las cadenas
de Shun también adoptaron la forma de la nebulosa de andrómeda.
—¿Solo eso? —.
Una cadena del andrómeda negro se dirige a su oponente.
Shun responde de igual manera. Las dos cadenas chocan y se enrollan como dos
hoces.
—Pff... Este brillo es de la verdadera cadena de andrómeda.
Vamos a ver—.
Inmediatamente.
—¡Corriente nebulosa negra! —.
—Uwaaah—.
Un brillo tomó a la nebulosa de andrómeda. Miles de
serpientes chocan contra la defensa de Shun, atravesándola y realizando con
éxito la maniobra.
—Uuuuurgh—.
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