5. Los Traidores
—¿Que? —.
—Eres un cobarde, hermano de otro cobarde, a fin de cuentas,
todos son unos cobardes—
—Ur...gh. No, de ninguna manera voy a dejar que difames a
mi hermano—.
Shun se enfurece y eleva el fuego de su cosmos.
—Uu...gh. Mi hermano... ¡es un orgullo para mí! —.
El cosmos de Shun se eleva completamente.
—¿Pero ¿cómo? —.
Al ver que el cosmos de Shun se expandía por todo su
cuerpo, el Andrómeda negro tiro de sus extensas cadenas serpientes para volverlas
hacía él.
Sin embargo, las serpientes dejaron el cuerpo cuando
irrumpió, en el momento exacto, su corriente defensiva.
—¡Miserable! —
El Andrómeda negro ahora quería vengarse de eso.
—Yo soy el Andrómeda negro y te mostrare el verdadero
poder de mis cadenas negras, esta será tu derrota. No debiste de haber
provocado mi ira—.
—No le tengo miedo a tus cadenas negras—.
Y entonces ataco con sus cadenas negras, seguido
inmediatamente por Shun.
—Corriente Nebulosa—. Y la corriente nebulosa de Shun es descargada.
Esta se apodera del Andrómeda negro, su vida ahora estaba presa en las cadenas
de Shun.
—Urghhh—. Andrómeda negro es derrotado y lanzado por la
corriente nebulosa, mientras su cosmos desaparece dejando únicamente el rastro
de su grito.
Tras haber vencido al primero, Shun no tiene tiempo para
descansar. Inmediatamente, Pegaso negro, dragón negro y cisne negro, intentan
intimidar a Shun aproximándose al combate.
—Hermano, lucharé como un hombre hasta el final.
Entonces Pegaso negro lo ataca con sus —meteoros negros—
seguido de la tempestad negra del cisne negro y por último el ataque supremo
dragón negro del dragón negro. En desventaja numérica, la corriente nebulosa
volaba vertical y horizonalmente para evitar que Shun fuese atacado sin
protección alguna, desesperado pues estaba en peligro.
El fénix negro ya se declaraba triunfante.
—Shun, has sido derrotado. Sin embargo, yo seré quien te
mande al infierno—.
—¿Ahh... fuiste capaz de soportar todos los ataques?
Después de todo, eres el único hermano de Ikki de Fénix—.
Inmediatamente, Shun es golpeado en su malherido cuerpo.
Ahora él no es rival para sus enemigos.
—Ugh...Arghh...Gurrrh—.
El pegaso negro golpeaba tan pesadamente que parecía
golpear un saco de arena. Las manos de Shun estaban libres. Una intentaba
agarrar al oponente mientras que la otra alcanzaba el aire.
—Pegaso negro, vamos, ataca con tus Meteoros Negros, es
una orden del fénix negro—.
En aquel momento algo semejante a una hoja alada había
cortado el aire, las manos, la ropa y la mejilla del pegaso negro.
—¿Quien fue? —.
Pegaso negro había gritado. El cielo estaba cubierto por
una nube negra y la voz de Ikki de fénix resonó dentro de aquella oscuridad,
que la había dejado solamente con un paso.
—Después de vengarme de lo que le hicieron a mi hermano,
me reiré de sus armaduras negras—.
Ikki, usando su armadura del fénix, surge rasgando la
oscuridad.
—Hermano, estas aquí—.
—Shun, ¿estás bien? —.
Entonces fénix negro gritó encima del tejado.
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